El varamedí al rescate del comercio local

Irene Galindo con algunos varamedíes /CASIMIRO MORENO
Irene Galindo con algunos varamedíes / CASIMIRO MORENO

Tiene siete meses de vida y ya hay 15.000 varamedíes, que equivalen a 15.000 euros circulando por el pueblo

J. LÓPEZ-LAGO

En Zafra la gente se monta en el coche y recorre 75 kilómetros para ir al centro comercial más grande de Extremadura, El Faro. Por supuesto, en esta localidad pacense de 17.000 habitantes tampoco son ajenos a la costumbre creciente de comprar por Internet. Por estas razones el comercio local dejaba de hacer caja y muchos locales cerraban. Esto fue lo que llevó a la oenegé Movimiento Páramo a crear un proyecto basado en una moneda local propia, el varamedí.

Jesús Villalta los acepta en su bar El Encinar. Ayer a media mañana le habían dejado nueve varamedíes en su caja. Como empresario adherido al proyecto él sí puede reconvertirlos en euros, pero dice que los ahorra para luego gastarlos en una óptica del pueblo que también tiene la pegatina 'Aquí, sí', como su bar. Este vecino cierra así el círculo y da sentido a esta moneda local denominada varamedí.

El nombre fue votado en abril del año pasado por los propios segedanos y hace alusión a la antigua moneda medieval (el maravedí) y a la vara de medir situada en la Plaza Chica de Zafra que servía de referencia a los comerciantes. Para facilitar su uso, un varamedí equivale a un euro.

El varamedí es una moneda social más de las aproximadamente cincuenta que circulan por España, donde este sistema no está regulado y por tanto se considera alegal. Como todas ellas, tiene un fin, en este caso favorecer el comercio local y, de rebote, tener un atractivo turístico más. La de Zafra se puso en circulación el pasado 29 de junio con 35 establecimientos adheridos. Tras incorporarse la tienda de ropa Baylola y el Bar El Encinar, ya son 48, explica la técnico del proyecto Irene Galindo.

Su puesto está en la Casa de la Juventud de Zafra, uno de los tres lugares del municipio donde se pueden cambiar euros por varamedíes. «Lo más habitual es que la gente cambie entre 20 y 25 euros y el billete más popular es el de cinco», dice. A la vez que entrega las monedas Galindo hace pedagogía sobre su uso. «No queremos que la gente se las lleve para coleccionarlas o para llevarlas de llavero. Queremos que se usen en los comercios del pueblo», recalca antes de reconocer que hubo un momento en que cuando el varamedí empezó a escasear -las primeras 2.300 monedas se agotaron en un mes- algunas personas empezaron a especular con él y se podían ver en Wallapop monedas de un varamedí por seis euros. Lógicamente, el siguiente paso fue emitir más moneda.

El 29 de junio salió la moneda de un varamedí; el 20 de julio los billetes de cinco y diez y el 28 de septiembre los de veinte. Además, hay cuarto billete denominado seis más uno que vale siete euros y permite gastar seis, ya que el otro euro se reserva para alguna causa solidaria puntual. Solo se ha usado una vez de momento durante una actividad para luchar contra el cáncer.

En estos momentos, explica Galindo, se han emitido 80.000 varamedíes, pero en circulación solo se han sacado 15.000 que están asegurados contra otros 15.000 euros depositados en el banco, lo que asegura un hipotético desplome de todo el sistema.

Afirmar que hoy día ésta sea la moneda oficial de Zafra es exagerar, si bien es cierto que mucha gente la ha usado ya alguna o vez o, como mínimo, la conoce. Paquita, vecina de Zafra, compraba esta semana en la plaza de abastos. Esta vez pagó su compra en euros. «A veces llevo varamedíes encima, pero esta vez no. Lo mejor que tiene es que es opcional y no te obligan a pagar con ellos La idea es buena, pero somos un poco apáticos y deberíamos usarlos más», dice delante de Lola Pérez, de la frutería La Simiente, uno de los lugares autorizados para cambiar euros por varamedíes. Esta empresaria señala al menos tres lugares más dentro de la Plaza de abastos -la pescadería, la charcutería y una tienda de aperitivos- donde se aceptan estos billetes alternativos. «La idea me encantó y encima pertenezco al comercio local, así que siempre que puedo los uso», afirma.

La identidad reforzada y la sensación de tener una moneda propia refuerzan esta iniciativa. Sin embargo, hay unanimidad en que un proyecto así es complicado que cuaje únicamente con buena voluntad y un firme deseo de que las franquicias e Internet no entierren poco a poco las tiendas de toda la vida. Detrás está la Agencia Extremeña de Cooperación internacional para el Desarrollo (Aexcid), que ha inyectado el dinero inicial para que esta moneda social empezara a fluir. En su primera fase recibió 40.000 euros.

De momento, no supone una economía paralela, pero ha superado el proceso de implantación, algo que otras experiencias similares en la región no consiguieron, como el espronceda en Almendralejo en 2012, impulsado por la misma oenegé, Movimiento Páramo, dedicada a la cooperación y el desarrollo.

Al varamedí de Zafra Aexcid acaba de inyectarle ahora 70.000 euros más para dos anualidades, lo que garantizaría su pervivencia hasta 2020. Hay que saber no obstante que todo este dinero no equivale a varamedíes en circulación sino que gran parte se consume en contar con una asesoría, una técnico especialista y la propia emisión de billetes y monedas. El papel se fabrica en Reino Unido, está seriado y tiene la mismas medidas de seguridad que un billete ordinario, además de una leyenda en braille que lo hace inclusivo. Personajes de Zafra como la escritora Dulce Chacón o el ajedrecista Ruy López le ponen cara al papel moneda, otra cuestión que fue votada por el pueblo. La moneda, que tiene un agujero con forma de estrella, se acuña en Bélgica.

Aunque este sistema monetario se basa en la reciprocidad, la confianza y la solidaridad con el vecino cualquier usuario suele preguntarse si puede obtener algún beneficio en forma de descuento. Es posible. En Zafra existen bares que cobran el café a un euro y veinte céntimos y a un varamedí si el cliente paga con esta moneda.

Los otros dos picos de demanda que habido de varamedíes en sus siete meses de vida fueron el verano pasado durante el ciclo de teatro 'La plaza con humor', donde el Ayuntamiento aceptó que los abonos que se compraran con la nueva moneda local tendrían descuento. De los 200 abonos vendidos, 168 se pagaron en varamedíes. El otro momento en que el interés se disparó, señala Irene Galindo, fue cuando una librería ofertó descuentos en septiembre en los libros de texto al que pagara en esta moneda social.

Irene Galindo reconoce que el sistema tiene puntos débiles que tratan de ir corrigiendo. «Usamos mucho el ensayo-error. Recibimos opiniones de todo tipo. Y parte del presupuesto se va en un estudio de impacto independiente para detectar las cosas buenas y las cosas malas del proyecto. Además, hay un consejo asesor que coordina ella para analizar la evolución de esta idea.

Luis Blanco, presidente de la oenegé Movimiento Páramo que puso en marcha la iniciativa, espera que finalmente el proyecto de los varamedíes funcione solo. Es optimista al ver las cantidades que se han puesto en circulación y la cifra de comercios interesados, que crece poco a poco

Además, reconoce que la experiencia fallida de Almendralejo y sus esproncedas les ha servido para corregir fallos. «Al principio es complicado porque ante algo innovador y diferente la gente es reticente. Pero yo creo que es un proyecto que ha venido para quedarse, aquí y en otras ciudades. Solo hace falta que la sociedad, los comercios y las instituciones apuesten por ello».