Sergio Linares ofreció un pregón taurino marcado por la tradición, la experiencia y el futuro de la tauromaquia
La Banda de Música de Zafra, bajo la nueva dirección de Pablo Mimbrero, puso el broche de oro con la interpretación de varios pasodobles
David Apolo García
La Peña Taurina Tercio de Quites celebró este pasado sábado, 26 de septiembre, su tradicional pregón taurino, enmarcado en su XXXII edición. El acto tuvo lugar en el Pabellón Central del Recinto Ferial y el encargado de pronunciarlo fue Sergio Linares Moreno, delegado gubernativo, guardia civil destinado en el Destacamento de Tráfico de Zafra y gran aficionado taurino.
Al acto asistieron el alcalde de Zafra, Juan Carlos Fernández; concejales y concejalas de la Corporación Municipal; miembros de la peña taurina, junto a su presidente, Antonio Martínez; familiares y amigos del pregonero; y público en general.
Tras la bienvenida y felicitación al pregonero por parte del conductor del acto, Gonzalo Rodríguez, la tesorera de la peña, Soledad Toro, fue la encargada de presentar a Sergio Linares, haciendo un breve repaso a su trayectoria personal y profesional, desde sus orígenes en Bodonal de la Sierra, su formación musical y su etapa como maestro hasta su incorporación a la Guardia Civil.
Más allá de su currículum, quiso destacar del pregonero su «forma de vivir, de transmitir los valores y de entender el servicio a los demás». Una idea que vinculó también con su faceta de padre. También recordó su rápida intervención para auxiliar a varias personas durante un incendio en una vivienda, un episodio que, según afirmó Toro, refleja su carácter: «Cuando ve a alguien que necesita ayuda, da un paso al frente». La presentadora terminó subrayando su condición de peñista, como socio de la Peña de Miguel Ángel Silva, y su gran afición taurina, para después cederle el atril y hablar «como siempre has hecho, desde el corazón».
Sergio Linares ofreció un pregón taurino marcado por la tradición, la experiencia y el futuro de la tauromaquia. Lo planteó como una faena, utilizando los distintos colores de los pañuelos presidenciales como hilo conductor: «Uno no deja de ser maestro», dijo.
En primer lugar, repasó sus raíces en Bodonal de la Sierra, localidad «con una profunda afición taurina», recordando las capeas y cómo nació su afición por la tauromaquia gracias «a mi abuelo viendo toros en televisión». También recordó a sus padres, a quienes quiso agradecer «todo lo que han luchado para que yo sea la persona que hoy soy», y su faceta como músico.
Uno de los principales ejes del pregón fue su experiencia como delegado gubernativo. Con humor, enseñó al público a reconocerlo como «el guardia civil que lleva una carpeta y que normalmente tiene más cara de susto». Su función, resumió, pasa por garantizar «la seguridad, la legalidad, el normal desarrollo del espectáculo y el respeto a la tradición taurina».
A través del pañuelo rojo, el pregonero repasó algunas de las deficiencias que se ha encontrado en determinados festejos, especialmente populares, como instalaciones inadecuadas o enfermerías deficientes, entre otras. Aspectos que «con el paso del tiempo, han ido mejorando», apuntó, con una mayor calidad y seguridad en los espectáculos.
Con los pañuelos naranja y verde, Linares abordó distintos aspectos relacionados con la normativa y el futuro de la tauromaquia. Habló del indulto y señaló que «si quieren indultar toros en Zafra, no pidan el indulto, pidan la modificación del reglamento», ya que, en el caso de la ciudad, recordó que la normativa estatal no contempla actualmente el indulto en una plaza de tercera categoría. Pero también quiso conceder el indulto simbólico «a la gente que hace las cosas bien», como los delegados gubernativos y empresarios que apuestan por espectáculos de calidad. Asimismo, se refirió a la enorme dimensión cultural de la fiesta, afirmando que «el toro de lidia es un animal, pero para quienes amamos esta fiesta, es mucho más que eso». En este punto, apostó por rebajar la confrontación con quienes critican la tauromaquia, ya que «no aporta ningún beneficio a los que amamos esta fiesta».
Por último, dedicó el pañuelo azul a la situación de las ganaderías y al futuro de la tauromaquia, además de destacar la figura de Morante de la Puebla, al que definió como «un torero capaz de difundir el toreo de arte y el toreo de valor».
El pregonero concluyó con la mirada puesta en la Feria de San Miguel, «que goza de buena salud», y en su programación taurina, animando al público a disfrutar de los festejos: «Queremos que nuestra feria crezca. Queremos que nuestra plaza tenga toros. Porque queremos seguir hablando de toros. Y porque queremos seguir yendo a los toros», concluyó entre una gran ovación del público.
Tras el pregón, tuvo lugar el tradicional concierto de pasodobles de la Banda de Música de Zafra. Un momento muy especial para la formación, ya que cumple 10 años de historia e inicia una nueva etapa con una junta directiva renovada y el nombramiento de Pablo Mimbrero como director, tal y como destacó la secretaria de la banda, María José Lama.
La banda interpretó un repertorio compuesto por Lagartijilla, La Gracia de Dios, Carrascosa, Churumbelerías, Pinturerías, Tercio de Quites y Jabugo.
El acto finalizó con la entrega de recuerdos al pregonero y a la banda, por parte del alcalde de Zafra, Juan Carlos Fernández, y por Antonio Martínez y el secretario de la peña, Antonio Manuel García.
El evento contó con la colaboración del Ayuntamiento de Zafra y la Diputación de Badajoz.