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Brígida Borrachero, directora del Centro de Día de Fundación Asmi

«Los pilares fundamentales son los trabajadores, las familias y los usuarios»

La sede conmemora el 20º aniversario de un proyecto que se ha convertido en un referente asistencial en Zafra y la comarca

El Centro de Día de Fundación Asmi conmemoró su vigésimo aniversario con un programa de actividades muy especial, en el que participaron usuarios, familiares y trabajadores, poniendo el foco en quienes han formado parte de la historia de un servicio que, 20 años después de su apertura, se ha consolidado como un referente en la atención a personas con deterioro cognitivo y otras patologías neurológicas en Zafra y su comarca.

La conmemoración se inició con un encuentro de convivencia en el que usuarios y familiares disfrutaron de un aperitivo, y donde se entregaron los Cuadernos de Estimulación Cognitiva del primer semestre. Otro día se celebró una fiesta de la copla, con música y baile, y finalmente, una eucaristía de acción de gracias. Asimismo, se hizo un reconocimiento a la trabajadora Valle Guisado y a la usuaria Puri Romero. Una celebración diseñada en torno a los tres pilares fundamentales del centro, que son «los trabajadores, las familias y los usuarios», tal y como destacó Brígida Borrachero, quien dirige el centro desde 2015.

El origen del centro se remonta a una conversación que acabaría marcando un antes y un después en la atención al deterioro cognitivo en Extremadura. Según recordó la directora, el fundador de Fundación ASMI, Esdras Martínez, conoció a través de la Obra Social de CajaSur una iniciativa de centros especializados que ya funcionaba en Andalucía. En ese contexto, una conversación entre la reina Sofía y responsables de la entidad financiera, en la que también intervino el entonces párroco de Zafra, Joaquín Macarro, puso de manifiesto que Extremadura carecía de un recurso específico para atender a personas con demencia.

A partir de ahí, la entidad financiera decidió impulsar, junto a la fundación, la construcción del que sería el primer centro de día especializado en demencias de la región: «Fue la única obra social con la que la que CajaSur inició su actividad en Extremadura», apuntó Borrachero. Los comienzos, sin embargo, no fueron sencillos, ya que, hace 20 años, el concepto de centro de día era todavía desconocido para las personas y muchas familias lo asociaban erróneamente «a una residencia», señaló.

Con el paso del tiempo, el servicio fue ampliando su ámbito de actuación para responder a nuevas necesidades, manteniendo la especialización en demencias, pero incorporando también la atención a personas que han sufrido un ictus, padecen párkinson, otras enfermedades neurodegenerativas, tumores cerebrales o problemas de salud mental. Actualmente atiende a personas de entre 50 y 99 años, reflejo de una realidad asistencial que ha cambiado notablemente en los últimos años. El crecimiento ha sido continuo desde que abrió sus puertas en marzo de 2006, para consolidarse como un «centro de referencia especializado», subrayó la directora.

Hoy en día, cuenta con 85 usuarios distribuidos en nueve grupos, según su grado de deterioro cognitivo, ya que cada persona recibe una atención adaptada a su situación. El equipo humano, formado por 32 profesionales de distintas disciplinas, constituye, en palabras de Borrachero, «el éxito del centro». Hay especialistas en neuropsicología, enfermería, fisioterapia, terapia ocupacional o musicoterapia, además de auxiliares, transporte, mantenimiento y cocina. También estudiantes en prácticas que completan su formación en el centro.

La actividad diaria combina estimulación cognitiva, ejercicio físico, fisioterapia, terapia ocupacional, musicoterapia y actividades dirigidas a mantener la autonomía personal el mayor tiempo posible. El objetivo, según explicó la directora, es «frenar el avance de la enfermedad a base de estimulación», complementando así el tratamiento farmacológico con intervenciones terapéuticas adaptadas a cada usuario. Aunque trabajar con personas que padecen enfermedades neurodegenerativas supone una «importante carga emocional», la directora aseguró que «las satisfacciones compensan las dificultades». Los profesionales regresan cada día a casa «con una mochila cargada» por las experiencias vividas, pero también «con el corazón llenito» al comprobar el bienestar que generan tanto en los usuarios como en sus familias.

Precisamente, el acompañamiento a las familias constituye otro de los pilares del trabajo diario. El equipo ofrece orientación profesional, grupos de ayuda y asesoramiento continuo para afrontar las distintas etapas de la enfermedad, además de proporcionar el conocido respiro familiar: «Es la parte más compleja del trabajo porque a las familias les cuesta aceptar la enfermedad, las demandas son muy variadas y las necesidades son muchas», indicó la directora.

La especialización, el trabajo multidisciplinar y el acompañamiento a usuarios y familias siguen definiendo un proyecto que afronta el futuro con el objetivo de seguir mejorando la calidad de vida de las personas, adaptándose a las nuevas necesidades asistenciales, pero sin perder la esencia con la que nació: «Ayudar a aquellos colectivos más vulnerables», concluyó Brígida Borrachero.

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