La pieza del mes de Diciembre de Santa Clara es Mística Ciudad de Dios

La pieza del mes de Diciembre de Santa Clara es Mística Ciudad de Dios
cedido

Hasta el 31 de diciembre en la galería alta del Museo

Redacción HOY Zafra
REDACCIÓN HOY ZAFRA

El Museo de Santa Clara de Zafra ha anunciado su nueva pieza del mes, para este mes de diciembre.

Se trata de Mística Ciudad de Dios ubicada en la galería alta del Museo hasta el próximo 31 de diciembre.

Se trata de un grabado calcográfico de 31 x 22 cm. Imprenta de Antonio Craesbeeck de Mello y fechada en Lisboa, 1681.

«En Mystica Civdad de Dios, milagro de su omnipotencia, y abismo de la gracia. Historia divina, y vida de la Virgen Madre de Dios, Reyna, y Señora Nuestra María Santíssima (...) Manifestada en estos últimos siglos por la misma Señora á su esclava Soror Maria de Jesús, abadesa de el convento de la Inmaculada Concepción, de la Villa de Ágreda...», explica la web del Museo.

La venerable madre María de Jesús (1602-1665), abadesa del convento de concepcionistas de Ágreda, fue una religiosa que destacó por su carácter visionario y ascético; por el prodigio de su bilocación, que le permitió participar en la evangelización de California; por sus relaciones epistolares, entre ellas la mantenida con Felipe IV durante veintidós años; y por escribir varias obras de naturaleza piadosa, de las que sobresale la «Mística Ciudad de Dios».

El libro es una biografía novelada de la Virgen María, en el que la sor se presenta como defensora de su concepción sin mancha. De ahí que en el frontispicio se muestre una alegoría mariana.

En el centro, el evangelista san Juan contempla la visión de una hermosa ciudad fortificada sobre la que se ve a la Inmaculada Concepción, en referencia al pasaje del Apocalipsis (21 2) que al tiempo escribe. María es «la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, engalanada como una novia ataviada para su esposo».

A los lados, vislumbran el prodigio el beato Duns Scoto, que sentó las bases teológicas del inmaculadismo franciscano, y la propia sor María de Jesús de Ágreda.

La obra, quemada por su autora y vuelta a redactar, vio la luz tras su muerte; pero, prohibida por la Inquisición española, hubo de ser editada en Lisboa en 1681, con prólogo de fray José Jiménez Samaniego, que sería nombrado obispo de Plasencia tan solo dos años después.