Juan Luis con uno de sus generadores de energía / A.M.

Juan Luis Fernández Garrido quiere donar su invento más importante, el generador de energía, al dominio público

Asegura que «generar energía no cuesta nada» y quiere evitar que gente humilde «tenga que pagar el alto precio de la luz que ponen las empresas»

Ana Magro
ANA MAGRO

Juan Luis Fernández Garrido comenzó a trabajar cuando apenas tenía 14 años en una relojería de Doblas. Después trabajaría en la Diter, montando motores, y al mismo tiempo regentaba un taller de motos para sacar adelante a su numerosa familia de 9 hijos.

Pero desde siempre ha tenido un gran interés por la investigación, especialmente por los aparatos electromagnéticos, una faceta en la que ha sido totalmente autodidacta, pues en su casa, en los ratos libres que tenía, estudiaba física y química, compaginándolo con sus trabajos y su familia.

Detrás de su peculiar aspecto de inventor, se esconde una persona muy interesante, y humana, pues todo lo que ha ideado y creado ha sido para mejorar las vidas de las personas, la salud y el bienestar, sin que el ganar grandes sumas de dinero haya sido, según dice, su prioridad.

Ahora tiene 76 años. A los 9 años ya inventó unas gafas submarinas vulcanizadas de caucho que se adaptaban perfectamente a su fisonomía. Su segundo invento llegaría cuando él contaba ya con 18 años, un reloj despertador que funcionaba con una pequeña bobina y un imán.

Más tarde sus investigaciones llegarían más lejos y comenzó a inventar aparatos que comenzó a patentar. Precisamente fue en ese momento, cuando comenzaba a registrarlos, cuando le pidieron un nombre comercial y dio el de 'Vulka'. Una elección que le sonreiría años después, cuando la empresa sueca Vulkano se estableció en España y descubrió que su nombre ya estaba patentado. La eempresa llegó a un acuerdo con Juan Luis y comenzaron a pagarle un canon por utilizar su nombre.

Con ese dinero pudo dedicarse a la invención. Y tras unos cuantos aparatos, descubrió uno de sus inventos más populares y que quizás muchas desconozcan que son creación suya: las pulseras terapéticas, con dos bolitas en los extremos, de acción magnética que alivian dolencias físicas. «La empresa Rayma me copió el invento y entablé pleito contra ellos. Gané y me pagaron 14 millones de hace más de 30 años», cuenta. Gracias a este dinero, sus investigaciones pudieron continuar.

Generador de energía

Pero su invento más importante es un generador de energía, un proyecto en el que empezó a trabajar en 1996 y lo acabó hace tan solo 3 años. Y nos explica y muestra en vivo su funcionamiento: un áncora magnética que con una longitud de onda exacta de carga magnética hace que se mueva una rueda conducida que genera electricidad de 8 amperios, «trabaja con simpatía, libre, y sin estar enchufada a ninguna fuente de energía. Además se carga como una batería para que se pueda seguir utilizando», explica Juan Luis, que ha demostrado con su invento es posible que en una casa haya luz sin necesidad de estar enganchado a la red. «En mi casa yo no estoy enganchado a la luz con ninguna compañía, y a algún vecino le ha servido para poder tener luz en su casa y calentarse cuando se les ha ido o han tenido algún problema eléctrico», recuerda.

El generador de energía / A.M.

Juan Luis Fernández / A.M.

«Mucha gente ha creído en mí y me ha apoyado», agradece, sin embargo lamenta que nunca tuviera ayuda de ninguna administración.

Precisamente para evitar que nadie se apropie de su invento –ya ha tenido varios pleitos judiciales con grandes empresas energéticas que a veces ha ganado y otras no- anuncia que va a donar su generador de energía de forma totalmente altruista y a ponerlo a disposición del dominio público, lo va a dar al pueblo: «generar energía es muy barato, pero las grandes multinacionales ponen el precio que quieren y yo no quiero permitir que gente humilde pague el precio que les están pidiendo por una energía que es tan barata de producir», dice Fernández, que siempre ha sido un incansable luchador contra los intereses creados, los desprecios y aprovechados, que también dice que los ha habido.

Otro de los inventos que quiere donar al dominio público es su generador de hidrógeno, que es capaz de poner en marcha motores, tal y como ha comprobado y ha demostrado. Una especie de 'pila de hidrógeno' que hace las veces de carburante sin que tenga apenas coste ni produzca gases nocivos para el medio ambiente.

Y para hacer esta donación más oficial quiere celebrar un acto oficial en Zafra «en el plazo de un mes aproximadamente».

Sus inventos lograron llamar la atención de varios miembros del Departamento de Ingeniería Eléctrica del de la Universidad Carlos III de Madrid, que han mostrado su apoyo a sus investigaciones y pusieron a su disposición los laboratorios y el material del departamento. También se han interesado por sus investigaciones distintos institutos extremeños, donde ha ofrecido charlas a los alumnos y profesores y ha participado en jornadas en las que ha podido compartir sus conocimientos, métodos e inventos, como es el caso del IES Cristo del Rosario de Zafra, el Arroyo Harnina de Almendralejo o el Alba Plata de Fuente de Cantos.