Francisco Javier Toro, de Zafra, va poner 60 hectáreas de riego / A.Magro

El trabajo en el campo atrae a los jóvenes

1.412 se han dado de alta como agricultores y ganaderos profesionales en los últimos tres años; la Junta abrirá otra línea de ayudas este verano con 25 millones

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Por convencimiento, por oportunidad o por pura necesidad, lo cierto es que el campo se consolida como una salida profesional. Sea en épocas de crisis o en otras de bonanza, la agricultura y la ganadería absorben una mano de obra y una actividad agroganadera indispensable, como ha demostrado la pandemia, para que la sociedad no colapse. En Extremadura ese interés por ser agricultor o ganadero a título principal se evidencia en los últimos tiempos.

En los últimos tres años las solicitudes presentadas a la Consejería de Agricultura por sumarse a la actividad agraria han permitido 1.412 nuevos agricultores y ganaderos, con un montante de ayudas que ascienden a 54 millones. La básica media que reciben se sitúa en 35.000 euros. Este verano la Junta abrirá otra convocatoria, con unos 20-25 millones de fondos a repartir.

En la última convocatoria, la de 2019, hubo un presupuesto de 30 millones, récord en cuanto a dotación. Fue también la que más solicitantes se presentaron: 1.458. 307 no siguieron. La Junta pagó 29,8 millones.

En Fuentes de León (2.240 vecinos, comarca de Tentudía), Juan Antonio Galea, de 35 años, ha recibido hace pocas semanas la resolución de ayuda y va a iniciar la actividad con la compra de ganado en terrenos en parte cedidos por familiares, en parte arrendados. Va a criar ovejas, vacas, cerdos y caballos.

«Me gusta este oficio. Antes llevaba un taller mecánico propio y ahí está por si no funciona esto», relata a HOY.

Juan Antonio Galea, de 35 años, es de Fuentes de León y va a criar vacas, ovejas, cerdos y caballos en varias fincas. / HOY

Galea reseña que las facilidades económicas para la incorporación agraria son evidentes pero no como para que «todo el mundo se vaya a dedicar a esto por las ayudas, qué va. Si fuera así todos se apuntarían al campo».

Requisitos

«Lo de las ayudas está muy bien pero hay otros factores que empujan. Y habría que mejorar mucho es el papeleo. Entre que se pide la incorporación, se concede y se paga hay mucho camino», concluye.

De hecho, 147 expedientes de incorporación que siguieron adelante en la convocatoria de 2017 no han sido definitivamente resueltos hasta dos años después.

Un agricultor puede serlo sin más presentando una solicitud única, con lo que se inscribe en el registro de explotaciones. Pero para poder incorporarse con ayudas tiene que cumplir unos requisitos. En ellos, tener entre 18 y 39 años; estar al corriente con Hacienda y Seguridad Social; tener hecho el curso de incorporación a la empresa agraria o FP II Rama Agraria y no haber sido titular de una explotación inscrita por primera vez en el registro 24 meses antes de presentar la solicitud.

A sus 28 años, Francisco Javier Toro, de Zafra, va a hacer de una finca de olivar de secano en una explotación de olivar intensivo, almendros e higueras con riego, con 20 hectáreas para cada cultivo en una parcela comprada en Bienvenida. Agrónomo, extrabajador en la finca La Orden y copropietario de un vivero familiar en Zafra, ha decidido involucrarse de lleno en la actividad agraria con un proyecto ambicioso, costoso, que también servirá para dar empleo fijo a una persona.

«Apuesto por ganarme la vida con el campo con la transformación en intensivo del olivar y diversificando producción con almendros e higueras, estas con las variedades de cuello de dama blanco y calabacita», incide el joven, que valora que existan fondos para impulsar la agricultura y ganadería profesional.

La incorporación de jóvenes ha permitido bajar la edad media de agricultores y ganaderos. El envejecimiento existe en Extremadura, como en todo el país, pero aquí no es tan acusado.

Junto con Cantabria, Andalucía y Canarias, somos las únicas regiones que tenemos más de un 10% de población agraria por debajo de los 40 años. En el conjunto nacional, la media en esa franja de edad está en el 8, 5%, según los últimos datos (2016, Eurostat).

«Las ayudas no te cubren, ni de largo, lo que debes invertir para poner en marcha una explotación pero son un aliciente. Lo importante realmente es que se demuestre a los jóvenes que se apuesta por el campo y por sus gentes», enfatiza Toro.

En esa línea piensa José María Salguero, de 33 años y con dos hijos. Es ganadero desde 2019. Cuenta con 350 cabras en Valle de Santa Ana (1.140 vecinos, Sierra Suroeste), al lado de Jerez, en una parcela de tres hectáreas cedida por su padre. Ha ampliado la explotación y se le ha subvencionado un plan de mejora que incluye una sala de ordeño.

José María Salguero, de 33 años, en su explotación caprina de Valle de Santa Ana, en la Sierra Suroeste.

Juan Antonio Galea, de 35 años, es de Fuentes de León y va a criar vacas, ovejas, cerdos y caballos en varias fincas. / HOY

«He llegado a llorar en algunos días porque esto es muy duro. Si no hubiera sido porque tengo ilusión y por las ayudas hubiera sido imposible dedicarme a esto», dice este jerezano que anteriormente se ganaba la vida en la construcción. La empresa en la que estaba cerró. Decidió continuar como autónomo pero surgió la opción de ser ganadero.

«Arrendar una tierra está complicado. Gracias a la parcela de mi padre me pude plantear la explotación. Incorporarse al campo no es tan fácil, ni siquiera con ayudas, aunque sin ellas es casi imposible», relata.

Ignacio Huertas, secretario general de UPA-UCE, reclama no solo agilidad a la hora de resolver los expedientes, sino más presupuesto. «A pesar de que no es fácil sigue habiendo gente interesada en ser agricultor o ganadero. Hay que ayudarla», sostiene.