Manolo Méndez, responsable de la Fototeca: «Que la gente no se deshaga de los álbumes familiares, porque ahí hay historias»
El espacio, integrado en el Archivo Histórico Municipal, reúne cientos de miles de imágenes y otros materiales, y afronta el reto de digitalizar y catalogar sus fondos, facilitar el acceso al público y garantizar la continuidad del proyecto
David Apolo García
Una fotografía antigua tiene el poder de mostrar la historia de un edificio desaparecido, reconstruir el aspecto de una calle de hace más de un siglo, recuperar el recuerdo de una celebración popular o incluso preservar un recuerdo familiar que forma parte de la historia colectiva de un lugar.
Todo ese patrimonio visual se conserva en la Fototeca de Zafra, un espacio integrado en el Archivo Histórico Municipal y ubicado en el complejo de la Biblioteca Municipal Antonio Salazar (antiguo Hospital de San Miguel). Este fondo se ha convertido en un referente para conocer la evolución histórica de la ciudad a través de las imágenes: «La fototeca no deja de ser la historia del pueblo y, si me sorprende algo, es cómo ha ido creciendo con el paso del tiempo», subraya su responsable, Manolo Méndez Zama.
El proyecto comenzó en 2009, cuando Méndez empezó a recopilar fotografías familiares y de distintos fotógrafos locales. En 2012, el Archivo Histórico Municipal recibió una colección de negativos y, durante los dos años siguientes, se incorporaron miles de fotografías y otros materiales. Desde entonces, los fondos han seguido aumentando gracias a las aportaciones de particulares y entidades.
Actualmente, la fototeca reúne alrededor de 300.000 fotografías en papel y negativos, además de publicaciones, folletos, cartas, carteles e incluso pinturas y dibujos. Entre el material más antiguo que se conserva figura una fotografía de la Feria de San Miguel de 1872, fechada en el reverso, además de otra del Carnaval de Zafra, datada aproximadamente de 1878.
Las imágenes nos permiten viajar por una ciudad muy distinta a la actual. La Plaza Grande, el Pilar del Duque o la antigua Lonja muestran las huellas de una transformación que también se aprecia en edificios y espacios hoy desaparecidos o cuyo aspecto apenas se conoce, como el retablo de Santa Catalina, el antiguo Colegio de Luis Gonzaga, en la calle Sevilla, o el museo que los claretianos tenían en la Iglesia del Rosario.
Pero también se documentan episodios históricos como la llegada de las tropas sublevadas a Zafra durante la Guerra Civil, y costumbres y celebraciones populares como la Semana Santa, con cerca de 80.000 fotografías recopiladas desde 2009.
Los álbumes familiares ocupan un lugar muy especial dentro de este fondo. Entre fotografías de bodas, celebraciones y escenas domésticas aparecen antiguos concejales, alcaldes, profesores o edificios desaparecidos. Por ese motivo, Méndez insiste en la importancia de «que la gente no se deshaga de los álbumes familiares, porque ahí hay historias».
La conservación de este patrimonio exige un trabajo continuo de clasificación y documentación para identificar las imágenes y situarlas en su contexto. La tarea incluye investigar las fechas, los lugares y las personas que aparecen en ellas, a veces con ayuda de quienes conocen la historia local: «Es muy difícil datar exactamente una fotografía, a no ser que venga reseñada», explica. Aunque se ha avanzado en la catalogación y la digitalización, todavía queda pendiente procesar en torno al 40 % del material recibido: «Cuando me llega una caja nueva hay veces que me asusto», reconoce entre risas Méndez.
El proceso exige también preservar los originales. Las imágenes deterioradas se recuperan en la medida de lo posible y se realizan copias digitales para trabajar con ellas sin dañar los documentos históricos: «Hacemos una copia y trabajamos sobre ella para no perder el documento original, que es lo que más valor tiene para nosotros», señala.
Respecto a la inteligencia artificial, Méndez reconoce su utilidad para explorar cómo eran determinados espacios o dar movimiento a imágenes históricas, aunque considera que su uso debe tener límites: «No la podemos utilizar sobre un documento porque es irreal».
Después de más de 15 años recopilando fotografías, su satisfacción es haber conseguido que el proyecto comience a funcionar como un servicio abierto a la ciudadanía. Entre los retos pendientes de la fototeca figuran continuar avanzando en la digitalización y catalogación de sus fondos, facilitar el acceso público a las imágenes mediante una plataforma digital y garantizar la continuidad del proyecto a largo plazo: «Lo que quiero es que la gente se pueda aprovechar de lo que es el archivo histórico y, por ende, el de la fototeca».
La Fototeca de Zafra está abierta al público de lunes a jueves, de 17 a 20 horas, y recibe a investigadores, estudiantes, arquitectos, instituciones y particulares interesados en conocer el pasado de la ciudad. El objetivo es que todo este patrimonio perdure y pueda seguir contando la historia de la ciudad a las generaciones futuras. Como concluye Manolo Méndez, «lo importante es que la memoria de Zafra permanezca y que todos puedan conocerla».