Luis gonzález con una imagen de La Candelaria / D.A.

Luis González Suárez se jubila tras 24 años como sacristán de La Candelaria

Ahora se dedicará a descansar y disfrutar de su campo y espera que una persona joven tome su relevo

DAVID APOLO GARCÍA

Luis González Suárez pone fin a su trayectoria en la Sacristía de la Parroquia de Santa María de la Candelaria de Zafra tras 24 años prestando sus servicios como sacristán.

Comenzó en la parroquia en 1999, a la edad de 60 años, por mediación del entonces párroco Joaquín Obando, Y tomando el relevo del anterior sacristán, Otilio Moriche, que dejó el cargo por enfermedad. Durante los primeros años, aparte de ejercer como sacristán, estuvo también a cargo del turismo de la parroquia hasta 2014: «abría las puertas para los turistas a las 10 de la mañana y por la tarde hasta que se acababa la misa. Estuve un tiempo dedicándome a las dos cosas hasta que decidí quedarme definitivamente como sacristán», nos cuenta.

Una trayectoria que ha durado 24 años y de la que Luis dice sentirse muy satisfecho, resaltando las buenas relaciones con los anteriores párrocos como Joaquín Obando, Manuel Cobos, Juan Antonio Delgado y los actuales, José Ángel Losada y Juan Francisco González: «Todos han sido y son muy buenos conmigo, estamos hermanados y así estos años no se me han hecho largos», asegura Luis.

Entre las funciones que ha ejercido como sacristán ha destacado la preparación del vino, el pan, el cáliz y otros elementos necesarios para celebrar la Eucaristía, además de abrir y cerrar la parroquia o «acudir inmediatamente cuando llamaban para un entierro porque lo tenías que preparar todo por lo menos media hora antes. Esos son los imprevistos».

A lo largo de estos años muchos han sido los recuerdos y vivencias que Luis guardará siempre en su memoria como la celebración de sus bodas de oro, el homenaje que recibió en 2020 a su labor por parte de la Junta Local de Hermandades y Cofradías de Zafra, o las estampas inéditas que ha dejado la Semana Santa del año pasado con las salidas procesionales de los pasos desde la parroquia: «el homenaje fue enorme, recibí más aplausos que Curro Romero en La Maestranza», señala entre risas.

Durante su trayectoria ha estado presente y ha vivido muy de cerca algunos de los acontecimientos personales de la ciudadanía como bautizos, bodas, comuniones o entierros, guardando alguna que otra anécdota: «en una boda, abrí la puerta que da a la calle Tetuán y se me vino una piedra encima de más de 5 kilos que no me dio de milagro. Todos los invitados y los novios se asustaron mucho», recuerda.

Aunque afirma sentir nostalgia tras dejar el cargo, ahora se dedicará a descansar y disfrutar de su campo y de todo el tiempo libre: «los años van pesando y me quedo con los recuerdos. Tengo un pequeño campo y allí me distraigo y puedo disfrutar de mi jubilación con tranquilidad».

También espera que la persona que tome su relevo en la parroquia sea responsable, buena, con mucha dedicación «y, si es alguien joven, mejor, porque mucho trabajo no es y así les echarían una mano a los párrocos, aunque es muy complicado que la juventud se implique en este aspecto», finaliza Luis González.