Juan Luis Fernández hace tres meses en una entrevista con este periódico / A.M.

Ha fallecido Juan Luis Fernández Garrido, un inventor incansable, pura energía

Su funeral tendrá lugar este jueves a las 10.30 horas en la Iglesia de San Miguel

Ana Magro
ANA MAGRO

Este martes, 12 de enero, fallecía a los 76 años Juan Luis Fernández Garrido, un perseverante inventor, un autodidacta de la energía electromagnética que a lo mejor no siempre ha gozado del reconocimiento que han merecido sus creaciones, pero que las luchó y defendió hasta donde hizo falta.

Detrás de su peculiar aspecto y personalidad, se escondía una persona muy inteligente e interesante, afable y humana, pues todo lo que creó fue para mejorar la vida de las personas, sin importarle el dinero.

Su interés por la investigación despertó muy pronto, siendo tan solo un niño, especialmente influido por el funcionamiento de los aparatos electromagnéticos, una faceta en la que se especializó de una forma autodidacta.

Sus investigaciones llegarían lejos y registró las primeras patentes bajo el nombre de 'Vulka'. Una elección que le sonreiría cuando la empresa sueca Vulkano se estableció en España y se encontró con que su nombre ya estaba patentado. Para utilizarlo tuvo que pagarle un canon.

Ese dinero le vino muy bien, y con él pudo dedicarse a la invención. Y tras unos cuantos aparatos, creó uno de sus inventos más populares: las pulseras terapéticas, con dos bolitas en los extremos, de acción magnética que alivian dolencias físicas.

Estas y otras muchas cosas más nos las contaba el propio Jun Luis un sábado por la mañana, hace unos tres meses, en una céntrica cafetería de Zafra. Entonces nada hacía presagiar su repentina marcha.

Generador de energía

Durante este encuentro nos anunció que donaba al dominio público su invento más importante: un generador de energía, un proyecto en el que empezó a trabajar en 1996 y lo acabó hace tan solo 3 años.

Allí mismo, en un mesa del café, en unos pocos minutos montó uno de los prototipos que atesoraba en su taller y nos mostró orgulloso su funcionamiento, porque su mayor obsesión era demostrar que con él en una casa podía haber luz sin necesidad de estar enganchado a la red.

Precisamente para evitar que nadie se apropiara de su invento más valioso quiso anunciar que donaba su generador de energía de forma totalmente altruista y lo ponía a disposición del dominio público. La última vez que hablamos con él nos contó sus intenciones de trabajar con alumnos de tecnología del instituto para enseñarles el proceso de creación de este generador, un proceso y unos planos que pondría a disposición de quien lo necesitara.

La repercusión de este anuncio fue espectacular y fueron muchos los que se interesaron por este invento y a Juan Luis se le veía exultante, contento porque por fin su creación tuviera una función social.

Ahí queda el legado de Juan Luis Fernández Garrido, su tenacidad y persistencia y su compromiso con la sociedad. Él era pura energía.

Su funeral tendrá lugar este jueves, 14 de enero, a las 10.30 horas en la Iglesia de San Miguel.

Desde este periódico trasladamos nuestras condolencias a sus familiares y amigos. Descanse en paz.