Las familias de acogida han despedido este martes, 25 de agosto, entre lágrimas, abrazos y mucha emoción, a los niños y niñas saharauis que han acogido durante este verano en el marco del programa 'Vacaciones en Paz 2026'. Un total de 70 menores han participado en el programa en Extremadura y en Zafra y su entorno han sido acogidos algo más de una decena de menores, que han podido disfrutar de unas semanas alejados de las elevadas temperaturas y de las difíciles condiciones de vida de los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia.
En torno a las 17.15 horas han comenzado a llegar los menores y sus familiares al recinto ferial de Zafra, para coger el autobús a las 18 horas. Las caras de los menores reflejaban una mezcla diferente a la de sus familias. Para ellos, la despedida supone dejar atrás unos días de playa, piscina, excursiones, feria, montaña y convivencia, pero también significa regresar al encuentro con sus madres, padres, hermanos y demás familiares. Para quienes los han acogido, sin embargo, queda la sensación de que el tiempo ha pasado demasiado rápido y la esperanza de volver a encontrarse con ellos el próximo verano.
Durante el trayecto realizarán otras paradas, para reunir al grupo que finalmente viajará hasta Madrid. Allí está previsto tomar de madrugada, alrededor de las 02.00 horas, el vuelo de regreso al desierto.
Mahmuda es una de las niñas que ha participado este año en el programa y ya suma tres veranos en Zafra: «Me lo he pasado muy bien disfrutando de las vacaciones en la piscina y viajando», ha destacado. Su familiar de acogida, Alfonsi Castañeda, ha definido estas semanas como «cortas e intensas».
También Azmán, otro de los menores participantes, ha hecho un balance positivo de su estancia. «He ido a la playa y a la piscina y he hecho muchas cosas también», ha contado antes de emprender el regreso. Para su familiar de acogida, Marisa Jaramillo, la experiencia ha vuelto a estar llena de momentos compartidos: «Es triste tener que despedirlos, pero el tiempo que hemos pasado juntos es muy gratificante», ha contado.
Misma sensación han compartido Nasra y su familiar de acogida, Ángela Giraldo. Su despedida, al igual que la de todos, ha llegado acompañada de mucha emoción: «Muy contenta, con mucha pena ya de que se marchen, pero bueno, esperando ya que venga el próximo año», ha explicado Ángela. Durante la estancia han aprovechado el tiempo al máximo, con visitas a la playa, la feria y la montaña: «He aprendido y me he divertido mucho», ha relatado Nasra.
Y es que el programa 'Vacaciones en Paz' va mucho más allá de ofrecer a los menores unas semanas diferentes durante el verano. Su estancia permite que los niños y niñas saharauis puedan alejarse temporalmente de las duras condiciones de los campamentos de refugiados, especialmente de las elevadas temperaturas que soportan durante los meses de verano.
Durante su estancia tienen acceso también a revisiones médicas, atención odontológica, controles de nutrición y otras atenciones sanitarias. Pero, sobre todo, encuentran un entorno familiar en el que compartir experiencias, conocer nuevas realidades y establecer vínculos con personas que, en muchos casos, pasan a formar parte de sus vidas. Por ese motivo, acoger a un menor saharaui se convierte en una decisión que requiere compromiso, tal y como ha destacado Alfonsi Castañeda: «No es algo material, no es un jersey que aparcas porque no te gusta. Estamos hablando de un ser humano, de alguien que, desde que llega hasta que se marcha pasa a formar parte de la familia y requiere la misma responsabilidad que cualquier otro hijo».
La presidenta de la Federación Sáhara Extremadura (Fedesaex), Irene La Orden, estuvo presente en esta jornada y reconoció que el momento de la despedida resulta incluso más complicado que el de la llegada: «Son muchas emociones a flor de piel», subrayó.
Hizo un balance positivo de la edición de este año, señalando que aproximadamente el 80% de los niños que han participado este verano finalizan su etapa en el programa y no volverán el próximo año. Eso no significa, sin embargo, que se rompan los vínculos creados. La federación mantiene otras iniciativas, entre ellas el programa 'Madrasa', en el que algunos menores continúan vinculados a las familias de acogida y regresan a Extremadura para estudiar durante el curso, antes de volver en verano junto a sus familias en el Sáhara.
Esta despedida no es un adiós definitivo. Es un punto y seguido en una relación que continuará durante los próximos meses a través de llamadas y videollamadas y que volverá a tener su momento más esperado cuando llegue de nuevo el próximo verano: «Finaliza el programa de este año, pero ya estamos preparando el del año que viene», ha resumido Irene La Orden.
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