Los participantes en la mesa redonda D.A.

Capataces y costaleros compartieron historia, fe y brío en una mesa redonda

Moderada por Abraham Rodríguez, intervinieron José María Rojas Marcos, Rufino Madrigal Campos y José Miguel Álvarez Castro

David Apolo García

Lunes, 9 de marzo 2026, 18:28

La Agrupación Parroquial Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad celebró el pasado sábado 7 de marzo la mesa redonda 'Capataces y costaleros: Historia, fe y brío', en la sala capilla del Parador de Turismo de Zafra.

Los protagonistas de la mesa, moderada por Abraham Rodríguez, fueron José María Rojas Marcos, Rufino Madrigal Campos y José Miguel Álvarez Castro, todos ellos destacados capataces y costaleros con una dilatada trayectoria en la Semana Santa.

La tertulia fue un espacio de encuentro y debate en torno al mundo del costal y del martillo, en el que los ponentes compartieron con el público su legado, vivencias y experiencias. También se abordaron diversos temas como el papel fundamental de los costaleros y capataces, la labor que realizan las hermandades y cofradías o el relevo generacional, entre otros aspectos del ámbito cofrade.

José María Rojas repasó una trayectoria de casi medio siglo ligada al mundo del costal y a hermandades como la Hermandad del Amor y la Hermandad de la Macarena de Sevilla. Tras años como costalero y posteriormente como capataz general, destacó que este servicio debe vivirse como un compromiso permanente con la hermandad. Para él, la clave está en fomentar la unión entre los miembros de la cuadrilla y trabajar durante todo el año por la corporación: «Tenemos la suerte de ocupar un lugar que es un privilegio», subrayó.

Rufino Madrigal, con cerca de 35 años de trayectoria como capataz, en hermandades como la Hermandad de las Siete Palabras o la Hermandad del Amor de Sevilla, puso el acento en la responsabilidad que supone dirigir una cuadrilla durante la estación de penitencia. Aunque reconoció que siempre se ha sentido más cómodo como costalero, explicó que el papel del capataz es sumamente importante, ya que «es los ojos de los 30 o los 48 que llevas debajo y quien debe velar por ellos», apuntó.

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Por su parte, José Miguel Álvarez defendió que el trabajo de capataz va mucho más allá del día de la procesión y requiere una atención constante hacia la cuadrilla y sus integrantes. Durante su intervención también reflexionó sobre los cambios que ha experimentado la Semana Santa con el paso de los años, señalando que conviven nuevas generaciones con distintas formas de entender esta tradición. En su opinión, los valores personales siguen siendo fundamentales en este ámbito: «Para mí lo más importante es la lealtad y la honradez», dijo.

«Estar rodeado de estas grandes figuras del costal y el martillo fue todo un lujo», como definió Abraham Rodríguez. Él, como costalero en Zafra y Sevilla y capataz, destacó el valor del compañerismo y la humildad dentro del mundo del costal, subrayando la importancia de la fe y del trabajo en equipo dentro de la cuadrilla. Asimismo, defendió la necesidad de unir a las generaciones más jóvenes con los costaleros veteranos para mantener viva la tradición.

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